miércoles, 28 de noviembre de 2018

Esperar

"No esperes nada de nadie" te dicen por ahí todo el tiempo. No podemos andar por la vida con las expectativas tan altas, creyendo que las otras personas van a reaccionar como nosotros los haríamos. No podemos pretender que si nos rompen en mil, nos pregunten cómo estamos, cómo vamos o cómo seguimos.

Sin embargo, siempre nos queda ese dejo de "esperanza" por decirlo de alguna manera. Tanto como creer que cuando nos alejamos nos van a echar de menos. Vamos por la vida esperando que nos llegue un mensaje, que a alguien le llegue el arrepentimiento de habernos perdido. De que algo nos vuelva a llevar a los lugares donde alguna vez fuimos felices.

Y duele. Duele la espera de que pase algo. De que la tormenta pase, de que la calma llegue. De que no vuelvas a convertir este mundo en un torbellino, y de que vuelva a salir el sol. Duele tanto, que hasta duele saber que nada de lo que uno espera va a llegar. Y al contrario, pasan cosas. Y cuando esas cosas pasan, todo se termina de romper.

Cuando todo se rompe por completo, nos damos cuenta que el tiempo que pasamos esperando que el destino haga su magia; nos sentimos cada vez más cerca de alguien que teníamos cada día más lejos. Que esos días que pasamos esperando, añoramos cosas que no vuelven. Personas que no van a regresar.

Que no podemos esperar que haya personas que desaparezcan y nos quieran a la vez. Que nadie te da vuelta la cara y te extraña al mismo tiempo. Que nadie se olvida de vos, pero te tiene presente. Que ninguna persona que se aleja de vos, te quiere. Que no hay espera que valga cuando una persona no siente amor, que no hay espera que sane cuando te dejan de querer y se alejan. Que no hay tiempo que cure las heridas que duelen cada vez más. Que no existe en el mundo alguien que te quiera y te boludee al mismo tiempo: o es una o es la otra.

Mientras me senté en la cama a escribir esto, estaba esperando tomar una decisión. Y además que me viniera algo así como una inspiración para poder escribir realmente lo que siento en este momento.
Sin embargo, de tanto esperar me di cuenta que se me pasa el tiempo. Y si, puede que esté perdiendo lo que quise y sé que nunca más va a volver. Pero también me estoy perdiendo a mi, y no hay espera que valga para encontrarse.

lunes, 26 de noviembre de 2018

RompeTE


Creo que hay momentos en la vida, en que tenemos las cosas un poco más claras de lo que quisieramos. Y a pesar de eso, seguimos enganchados en constantes situaciones que no nos llevan a nada.

Para cambiarlas, para mostrar nuestra ausencia, para que nos echen de menos; hay que romper todo haciendo lío.

Cuando las situaciones se nos van de las manos, cuando ya no podemos manejarlas y son ellas las que nos manejan a nosotros y no podemos ponerle fin, lo mejor es salir por la puerta pegandole una patada y haciendo lío.

Uno ya sabe cuando sí y cuando no, pero todo ese quilombo de sentimientos no pone patas para arriba. Y su eterna racionalización, nos lleva a un túnel sin salida. A veces para que las cosas cambien, hay que sacudirlas, patearlas, romperlas.

Después si. Ya sabemos todos qué viene después de romper algo. Juntar todos los pedazos que te quedan esparcidos en la habitación. Limpiarlos un poco y ordenarlos. Bancarte la culpa que te pesa en la espalda, como la mochila de los jóvenes en plena secundaria, porque acabas de romper algo que quizás no lo cuidaste bien.

Después queda lo de siempre. Intentar que encastren de nuevo, como si tu vida fuera un puzzle. De esos que tienen un montón de piezas y te cansas de armarlo para que quede bien, y lo pateas. Pero cuando lo pateas, te das cuenta qué tan importante para vos era poder terminar de armar ese puzzle y que encastre bien, que quede lindo.

Ahí lo volves armar. A sabiendas de una revolución que te movió hasta la médula y que te ayudó hacer un poco de lío. Ahora volvé y abrí la puerta de una patada, pero ahora que te llene de adrenalina y de nervios, y no de miedo. Rompe y hace una revolución contigo, que te lleve a buscar lo que más queres y estás perdiendo.

Dale, rompe. Hace lío. Que no podes seguir perdiendo el tiempo soñando con esa revolucióN.