Hay amores que dejan marcas para siempre, de las imborrables, de las que pasa el tiempo y todavía están tan intactas que te cortan la respiración cuando los encontrás caminando y el sol les ilumina el rostro.
A pesar de cambiar la página o intentar deshacerse de la huella, las marcas de los amores más profundos se vuelven imposibles de olvidar. Borrar su contacto de WhatsApp siempre va a ser la opción más rápida pero la menos acertada, cuando se quiere borrar la marca y esfumar, de la noche a la mañana, un archivo de incontables conversaciones y fotos.
Pueden pasar años, miradas, abrazos, besos y hasta camas compartidas con amores de un rato pero nada borra la marca del amor, cuando está clavada en el medio del pecho y late.
Los infinitos rastros de los romances perdidos, que se hacen constantemente presentes en los aromas de los perfumes o hasta en la nostalgia de la soledad y una noche fría. En los incontables momentos donde un abrazo o una palabra necesita materializarse en una persona, la marca del amor vuelve hacer presente los recuerdos escondidos; la memoria de las innumerables sonrisas de un amor que todavía no se fue.
La mirada del amor tan profunda y sincera, tan reciproca y eterna, deja la marca de un amor incomparable.
Ante todo, la incertidumbre de no saber qué hacer con los rastros de ese amor tan sincero y sensato. Si seguir intentando mantenerlos guardados o abrazarlos para sentir de nuevo que alguna vez fuimos tan queridos, tan recordados, tan amados.
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