Siempre fui de las personas que se atan a las cosas o a las personas y que cree no poder sobrevivir sin tener eso cerca. Es algo así como creer que eso es una droga y que necesitamos una dósis cada tanto para poder estar bien.
Este viaje es para mí el primer paso a comprender que todo lo que nos rodea está en libertad y que persistir por algo o con alguien va a depender, pura y exclusivamente, de nosotros. De las ganas que tengamos por estar con esas personas o por poseer algo, de lo que luchemos por no separarnos del todo o por intentar mantener intacto lo que uno siente con respecto a eso a lo largo del tiempo. Solo si lo sentimos realmente desde el fondo de corazón, creo que puede llegar a ser capaz de persistir.
Entender que el sentimiento de extrañar a alguien es quererlo bien, donde esté y con quién esté. Haciendo lo que le guste, lo que quiera y lo que disfrute. Que extrañar no significa necesitar a una persona sino sentir que te gustaría que esa persona pudiera estar acompañándote en ese momento determinado. Un aprendizaje para poner en práctica a lo largo de este tiempo, "del dicho al hecho hay un trecho" dice el dicho.
El desafío de poder viajar durante 59 días creyendo que todo va a seguir igual de bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario