Hace años que intento entender al amor, a las personas que lo dan todo por transmitir un poco de amor. Llevo años descifrando cuentos, eludiendo amores de un rato, intentando interpretar los códigos con los que hablan algunos y tan incómoda me ponen.
De tanto entender al amor y buscarlo en cada rincón, me cerré. Me volví tacaña con las personas que quizás podrían haber sido las indicadas, mientras me vaciaba de amor y me entregaba por completo, a las equivocadas.
Me exprimí con vos y me deprimí cada vez que te perdía, me sentía vacía. Como si cada amor que no fue y que no llegó a tiempo, era una pérdida. Como si las espinas de la rosa, se clavaban cada vez más fuerte entre mis manos, que de a poco te soltaban, que de a poco te perdían.
Te lloré cada madrugada, mientras llovía torrenciales y mi cama estaba cada vez más vacía.
Amé tus mentiras, juré que duraría y me creí tu amor. Ahí, cuando elegía cada puerta equivocada, un rayo de sol se colaba por la rendija y me salvaba.
Fui feliz cuando pude conmigo en cada madrugada que se me vaciaba el alma llorando. Caminaba por la calle, me abrazaba la brisa; pero en algún rincón aparecía tu risa. Se me hacía un hueco en el alma. Hasta te lloré una mañana cuando nada tenía que ver contigo.
Me dejé amar por otros, intenté amar a otros. Pero te esperé, te esperé más de la cuenta, más de lo que hubiera querido. Compartí la cama, las sábanas, mi almohada y hasta mi alma. Pero entre tanta cosa, me olvidaba de mi.
Lidié con eso tanto tiempo, que ahora entre mis sábanas, me acuerdo de mi, me amo a mi. Lloro cada vez que me deje a un lado, para complacer a otros. Para complacerte a vos.
Lloro por no poder olvidarte, por no sanarte, por no olvidarte. A veces corro a pedir ayuda, para no pedirtela a vos, a veces te pediría un abrazo.
A veces me acuerdo que te fuiste, me acuerdo por qué te fuiste. Ahora sé irme a tiempo, para no llegar a lo nuestro.
Ahora sé pedir abrazos cuando los necesito y quedarme cuando siento calor. Ahora sé que el amor se parece más a acompañarse, que alejarnos sin razón.
Ahora sé que el amor es jugársela a todo, y no dejar nada. Ahora sé que le amor no es a medias tintas, pero sé que es quererme a mi. Ahora que sé que no me cambio por nada, sé que la receta del amor, está en amarnos de a dos. De a dos.
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