Necesitamos despojarnos de todo lo que traemos y cargamos en la mochila. Ya nos duelen los pies, la espalda, el alma. Por mucho que duela o por mucho que le demos vueltas; soltá.
Soltá las expectativas que tenías de esa persona que te defraudó.
Soltá todo lo que sentías por alguien que se fue, soltá los amores pasados, soltá los amores truncos y hasta los inconclusos.
Soltá los pensamientos que te atan al pasado y no te dejan avanzase.
Libera espacio en la mochila, recarga las emociones y viví nuevas experiencias. Resetea la compu y cambia el disco duro.
No te creas los mismos versos ni las mismas palabras. Busca nuevas personas, momentos y sensaciones. Y quédate.
Quédate donde las cosas fluyan de a dos, quédate en ese lugar donde te sentiste como en tu casa desde el primer día.
Quédate con esa persona que se rio contigo cuando te caíste y se bailó solo contigo en plena madrugada, sin importar nada.
Quédate donde te reciben con un abrazo, donde te miran a los ojos, donde no duden de vos.
Quédate donde te hagan sentir que todo puede estar un poco mejor.
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